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6TOROS6 : TOROS Y TOREROS DE SAN ISIDRO

TOROS Y TOREROS DE SAN ISIDRO


6Toros6
TOROS Y TOREROS DE SAN ISIDRO
a feria de San Isidro 2019 ya es historia. Muy reciente, sin duda, pero historia, porque todo lo que tenía que pasar, ya pasó. Los triunfos, los heridos, los fracasos, los grandes toros, los malos humores… todo ya forma parte del análisis. El domingo finalizó el periodismo y el lunes, ayer mismo, dio comienzo la historia. Obviamente, se trata de un pasado muy inmediato, que tendrá (o debería tener) consecuencias en el presente y en el futuro próximo. Por ejemplo, los grandes éxitos de Paco Ureña y David de Miranda deberían repercutir en la confección de los carteles de las próximas ferias, y lo mismo la gran sensación que han dado Pablo Aguado, que ya venía lanzado de la Feria de Abril, y Román, que ratificó con su sangre su enorme proyección. Por cierto, hablando de la sangre de Román, ha habido personas a las que no gustó la cruda fotografía de la portada del número anterior de esta revista: a unos, quizá los que más desprecian y minusvaloran a los toreros, porque les ha presentado la dura realidad del toreo, esa que niegan tarde tras tarde, cuando hablan o escriben en cien caracteres acerca del engaño, del fraude y de la mentira que inunda la fiesta de los toros; a otros, quizá los más cercanos al toreo, porque no han entendido que los intereses personales, que son muy respetables, no tienen que coincidir con los intereses periodísticos, en una imagen captada en un lugar público y, obviamente, no sometida a manipulación alguna. Curiosamente, parece que al que no ha molestado nada la portada es al propio Román, como explica en la entrevista que publicamos esta misma semana. Estoy de acuerdo que la imagen que elegí en la noche del domingo 9 de junio para la portada, sólo un par de horas después del percance y sin saber todavía cuál iba a ser la evolución del torero (ya saben, en esos momentos se hablaba de una nueva intervención de urgencia, de un trombo, de un agravamiento en su estado…), era cruda, pero nadie podrá negar que presentaba la cruda realidad del toreo. Frente al menosprecio, la realidad, que es, al mismo tiempo, la grandeza de la Fiesta. ¿Cómo Lpuede haber personas que se quejen de que algunos colectivos quieran ocultar la digna sangre del toro y, al mismo tiempo, se quejen de que se muestre la heroica sangre del torero? ¿Acaso no serán tan pusilánimes e infantiles como aquéllos a los que tanto critican? Pero no todo lo que ha sucedido en estos treinta y cuatro días consecutivos de toros, en tardes de viento y nada de lluvia, tendrá consecuencias en el resto de la temporada. Los toreros que ya lo tenían difícil, seguirán teniéndolo igual de complicado, aunque varios de la zona templada (o fría, según los casos) sería de justicia que mejoraran su posicionamiento en la temporada (Juan Leal, López Chaves, Morenito de Aranda…). Y lo mismo los que ya están en las ferias (Emilio de Justo, Ginés Marín, López Simón…). Las figuras que han triunfado (Roca Rey, Perera) han mantenido su prestigio, y las que no (El Juli), no lo han perdido. Y por si había dudas, tres casos extraordinarios: se confirma que Roca Rey es muchísimo más de lo que algunos miopes quieren ver, se corrobora que Ureña lleva dentro de sí a un torero extraordinario, y se ratifica que Antonio Ferrera ha alcanzado la maravillosa categoría de maestro del toreo. Además, por si esto fuera poco, no se ha echado en falta a los ausentes, lo que dice mucho de los presentes. En las corridas de toros y novilladas de San Isidro, la redacción de esta revista ha contabilizado veinticuatro toros de gran categoría. En este sentido, una pequeña anécdota: hace unos días hablaba de este tema con Joaquín Moreno Silva, ganadero de Saltillo y, lógicamente, nada “sospechoso” de ser benévolo o de tener un criterio “comercial” respecto al toro bravo, y me dijo que “en la feria se han lidiado veinte o veinticinco toros extraordinarios”. Son sus palabras. No es necesario nombrarlos todos aquí, porque aparecen con sus datos y fotos en las páginas 22 y 23 de esta revista, pero sí es interesante extraer algunas conclusiones: la primera es la variedad de encastes (Domecq, Albaserrada, Atanasio/Lisardo, Santa Coloma, Osborne y Murube, contando alguno de rejones); como es lógico hay predominio de Domecq, que tiene más de la mitad de los toros destacados (15), si bien, analizando la proporción de toros/lidiados/ y toros/sobresalientes, el encaste triunfador ha sido Albaserrada, con los tres toros de Adolfo Martín y los dos de Victorino Martín; el resto, uno de Atanasio/Lisardo (Puerto de San Lorenzo), uno de Santa Coloma (Valdellán), dos de Osborne (Núñez del Cuvillo) y uno de Murube (Carmen Lorenzo). Bendita variedad, sin duda, si bien ni los Contreras de Baltasar Ibán, ni los Cuadri, ni tampoco este año los Núñez de Alcurrucén han aportado ningún toro destacado. Podría pensarse que veinticuatro toros notables en una feria en la que se han lidiado 200 animales no es dato relevante; pero todos los aficionados sabemos que no es cierto, dadas las exigencias, en presentación y en el juego, a que están sometidos los animales que saltan al ruedo de Las Ventas. Y buena prueba de esas exigencias es que una de las noticias del abono es la gran cantidad de cinqueños que se han lidiado (69), dato que explica por sí solo que los ganaderos se han visto obligados a llevar lo más lejos posible en el tiempo la edad de los toros para que estos alcancen el punto óptimo de trapío demandado en Las Ventas. En este sentido, el “abuelo” de la feria ha sido “Vinazo”, de Fuente Ymbro, toreado por Morenito de Aranda, al que sólo faltaba un mes para cumplir los seis años. También es llamativo que de las 35 orejas cortadas en corridas, casi la mitad (15) han sido a cinqueños. La parte positiva de esta mínima estadística son los triunfos, naturalmente; la negativa es que bastantes toros sobresalientes fueron arrastrados con las orejas puestas. Pero ya sabemos que junto a la sangre y el triunfo, esta es otra de las leyes eternas del toreo. Las fotografías y los datos de los toros destacados de San Isidro aparecen en las páginas 22 y 23.
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